miércoles, 10 de agosto de 2011

Una noche normal…

Hace unos momentos escuche unos gritos a la distancia, y pasos en el comedor, como siempre estoy sola en casa, y el reloj marca las 2:00am y mi gata ronronea en mis piernas mientras reviso algunas páginas de Internet, siento que alguien me observa pero como siempre lo ignoro, saco con delicadeza a la gata para ir a por un café, alcanzo a distinguir una sombra en el comedor, pero simplemente la omito y voy directo a la cocina  dejo puesto el hervidor y vuelvo a mi habitación a por mi taza favorita, y a la cocina y dejo preparado el café, sin mirar a ninguna parte me preparo un pan y lo dejo en la tostadora, la luz parpadea y se apaga un instante, sin levantar la vista “supongo que el foco debe estar estropeándose” digo en voz alta,  un “¡click!” me avisa que todo esta listo, tomo un plato y de vuelta al pc, una sombra sorpresiva aparece delante de mi por un segundo, ya debo tener practica, el café sigue en mi mano, sigo adelante cierro la puerta detrás de mi y me instalo frente a la pantalla, se me dibuja una sonrisa en el rostro al sentir como se cae una silla en el comedor, mi gato se alerta pero basta con hacerle cariño y vuelve a su posición en mis piernas, creo que esta noche se ah molestado, ya es hora de dormir, apago el ordenador y programo el televisor para que se apague después de que me duerma, “buenas noches a todos” se escapa de mis labios mientras mi gata se acurruca debajo de las sabanas…

Ángel de la Muerte


Hoy te volví a ver, y te eh cobrado nuestro café…
Me dijiste una vez más que solo venias de visita
Que pasabas por aquí, y quisiste pasar a saludar
Una vez más me has pedido que te acompañe
Pero como siempre solo seria por una noche
Te eh acompañado a las camas de hospitales
A buscar aquellas almas que ya no pueden quedarse aquí
Nuevamente veo como la gente te reclama
Como aquellas personas no comprenden
Tú larga eh ingrata carrera
Me comentas mientras tanto
Que no siempre es tan malo
A veces las almas te esperan sonriendo
Esperan el momento en que las vallas a buscar
En otras ellas te llaman, por que ya no te pueden esperar
Entre tanto y tanto te vuelvo a preguntar
Cuando será mi turno, cuando me vendrás a buscar
Sabes que quiero ser tu compañía
En tu larga labor, ambos sabemos
Que solo nosotros nos podemos entender
Amado ángel mío, ¿Cuánto me aras esperar?
Otra vez me dices, que no es ni mi tiempo ni mi lugar
Que debo ser paciente, y algún día te podré acompañar
Dicho esto noto el amanecer
Ambos nos quedamos mirándolo, sabiendo que es nuestra señal
Me llevas de vuelta a mi habitación
El café se ah enfriado… una vez mas lo dejaste sin beber
Y con la promesa de volverte a ver, me dejas en mi cama
Con una sonrisa en los labios acaricias mi pelo
Y te desvaneces como siempre, antes de que termine nuestro amanecer…