miércoles, 6 de julio de 2011

Han elegido mal

En aquella noche la soledad y el silencio de la casa era opacados por los canticos y las velas de los 4 jugadores que se encontraban presentes con sus ropas ceremoniales, aquellos extraños símbolos en el rostro y las paredes de toda la habitación, cada uno mas expectante que el anterior, todos lo habían tomado como un juego, un simple juego sin importancia, pero aun así, estaban deseosos de ver si aquel libro decía la verdad. Según las instrucciones tenían que repetir los cánticos 10 veces en una lengua extraña antes de hacer el sacrificio, mientras iban llegando a ese punto las velas una a una comenzaron a apagarse como si una suave briza las apagara tan delicadamente que ninguno de ellos lo noto a tiempo, dejando solo 5 de estas encendidas, provocando así, que la luz de la habitación quedara tan tenue que sólo se podría distinguir el rostro de los miembros al acercarse lo suficiente para sentir su respiración. Los cánticos cesaron, y llegó la hora de entregar el sacrificio que aún se movía intentando infructuosamente liberarse de sus captores, al momento de que la daga comenzaba a bajar hacia la víctima inocente, un grito estremecedor proveniente de ningún lado provoca el sobresalto de los expectantes jugadores.

-¡¿Qué fue eso?!- Dijo Jose soltando las manos de sus compañeros

-Esto está funcionando… no deberíamos seguir con esto- Susurraba Tamara

-¡Cállense! Debemos terminar ya es tarde para detenerse.- Dijo Javier con la voz decidida

-Pero…

- se los advertí cuando vinimos aquí, no dejaré que ninguno de ustedes se valla antes de terminar… y el que intente escapar, terminará tomando el lugar de ella!-

apuntando a la chica sobre la mesa de piedra.

Terminando la frase otro grito se siente esta vez aún más cerca casi en la otra habitación

-Terminemos de una vez.- Dijo Javier

-No quiero, llegamos demasiado lejos. Casi sollozando decía Tamara

-Ya dije que no.-

 La voz de Javier sonaba decidida a no ceder mientras volvía a empuñar la daga asesina.

Se sentía la respiración agitada de su víctima, una mujer joven de no más de 12 años, una niña aun. Quien seguía forcejeando desesperadamente mientras rogaba con la mirada en lágrimas que aquella daga no bajará sobre su pequeño pecho.

Los gritos cada vez más cerca ya se escuchaban detrás de ellos sin haber nadie ahí, mientras Javier con las manos temblando miraba el rostro de la pequeña.

-¿De verdad vas a hacerlo?- Susurro una voz en su odio.

-Es la única forma, el libro lo dice así.-

-No debes creer todo lo que los libros dicen, ¿de verdad vas a hacerlo?-

Javier recién en  este punto noto que la voz venia de ningún lado y a la vez de todos, quedo paralizado al sentir como una mano cubría las suyas haciendo que sujetara la daga de plata con tanta fuerza que dolía.

-¡No! ¡Detente!.. yo…-

-¿Qué ocurre, no era esto lo que querías? Solo debes arrebatarle la vida, y el ritual está completo…-

-Pero yo…-

-No puedes? Entonces yo lo haré por ti.-

-¡NO detente!-

-¿Javier, qué ocurre? ¿A quién le hablas?

De pronto la risa de un hombre resonó por toda la habitación.

-Jajajaja… pequeños críos, han elegido mal... Han elegido muy mal…

-¿¡Quien esta ahí!?

-¿No querían invocar a un Demonio?

-Pero, el ritual no está completo- Tamara suplicaba, -aún podemos detenernos.-

-Ya es tarde… ya está hecho… aquí me tienen… han elegido muy mal

-¿Tu eres el Demonio, Cual es  tu nombre?- Gritó Francisco quien por primera vez abría la boca desde que los cánticos cesaron

-¿Mi nombre? ¿no lo dice vuestro libro?

-¿Tu eres Aamón?

-hahahahaha… ¿eso dice vuestro libro?... hahahaha… han elegido mal…

-¿Qué es lo que elegimos mal?

-Los participantes… ¿la matarás o no?

Dicho esto los participantes recién recordaron a Javier quien aún paralizado sostiene la daga sobre el pecho de la chica

-Javier, detente, si no le damos el sacrifico el Demonio se irá-

-jajajaja, ya es tarde, han elegido mal…

De un fuerte golpe las dos ventanas con la vieja y pesada puerta de la habitación se cerraron, era obvio, no los dejaría salir, pero por lo menos el fuerte ruido logro sacar a Javier de su letargo, solo para poder ver al extraño sujeto que se mostro ante ellos, parecía un hombre joven de no más 27 años, su cabello era castaño largo hasta los hombros, sus ojos eran negros como la noche, los cuales se iluminaban ante la luz de las velas como los de un cachorro perdido, en su mejilla izquierda se podía ver un corte un tanto profundo el cual parecía reciente ya que aun se podía ver la sangre rodar por sus mejillas, media aproximadamente 1.85 metros y sus ropas parecían de unos 500 años atrás, un traje semi formal de color gris con una camisa abultada de color blanco y por supuesto zapatos negros. El joven se encontraba apoyado en la pared al lado de una de las ventanas con una seductora sonrisa de perlas blancas.

-Esta noche vamos a jugar-

Dicho esto con un suave movimiento de muñeca apagó las velas restantes, Tamara dio un fuerte grito y se aferró al primer brazo que logró encontrar, por la posición inicial asumiendo que era Francisco quien se encontraba a su derecha.

-El primero será el asesino…-

Entre la poca y nada de luz que se lograba colar por los huecos de las ventanas lograron distinguir como la silueta de Javier comenzaba a moverse, casi siendo arrastrado hacia la pared para desaparecer de la vista de todos, ningún ruido salió de su boca, solo se podía escuchar el crujir de huesos rompiéndose mientras los demás paralizados por el miedo no podían pensar en nada más que imaginar lo que le hacían a su amigo, quien había traído el libro. Luego del tronar de huesos sobre todos cayó un roció de lo que parecía ser agua, pero no, esto era más espesa. Tamara al pasarse las manos por la cara y lograr ver el color rojo oscuro con el que se había ensuciado, soltó un grito, que provocó que el pánico actuara en este grupo de jóvenes, haciéndolos ir a lo que parecía la salida más cercana.

En un acto de frialdad Francisco les susurro a sus compañeros –debemos salir mientras se distrae con él, vamos por la ventana- sin pensarlo ni por un segundo los tres amigos restantes se dirigieron apresuradamente a aquella promesa de escapar, solo para llegar a ella y recordar los barrotes de seguridad que se encontraban fuera, estaban atrapados, a merced del demonio al cual con tanta ansia querían ver

-a… a…  ayu… ayúdenme…-se escuchó tenue pero audible la voz de Javier desde el rincón más oscuro de la habitación

-Javier, donde estas-pregunto Tamara con terror en cada palabra.

-ayúdenme- seguía diciendo esto, mientras sus amigos tan pegados a la pared como esta les permitía trataban de divisar el cuerpo de su amigo en la oscuridad…

-tu no deberías ver eso-

susurro en el odio de Tamara, dicho esto una mano cubre sus ojos y la otra su boca impidiendo que diera aviso a sus otros dos compañeros, en una oscuridad plena ella solo podía escuchar y dejar que su imaginación construyera la imagen, agudizando su odio logro escuchar el sonido del brazo de su compañero de la derecha desprendiéndose de su cuerpo, sintió como se desgarraba la carne para seguir con la ropa y posteriormente el sonido del hueso rompiéndose y la sangre saltando desde su hombro hacia abajo, el terror la poseía mientras trataba de liberarse de las manos que no podía tocar, más sin embargo cada vez presionaban con más fuerza, ya casi no podía respirar, estaba tan aterrada que ni siquiera noto que la persona a la cual acababan de arrancarle el brazo a lo bestia ni siquiera había gritado, siendo que debió ser un dolor horrible. Mientras tanto Francisco ya no podía pensar, eso no debía pasar, el libro no podía ser real, esto debía ser un mal sueño, una pesadilla, no podía ser real el horror que estaba viendo, miraba fijamente hacia la parte más oscura de la habitación, estaba mirando a Javier, si ya podía distinguir el cuerpo sin forma de su amigo que no asía más que pedir  ayuda, de verdad ya no parecía humano, cada parte de su cuerpo, cada hueso de su cuerpo estaba partido por la mitad, estaba cubierto de sangre y lo único humano que se podía distinguir eran los brillantes pero vacios ojos suplicantes en medio de un mar de sangre que a ratos dejaba ver un agujero oscuro del cual salía la palabra “ayúdenme”, el terror sentido por tan dantesco espectáculo provoco que la cordura de Francisco se perdiera por completo, la única idea que rondaba su mente era “esto no es real”, comenzó a repetírselo primero en silencio pero subiendo la voz cada vez mas fuerte hasta que fue audible para todos, mientras se lo repetía sus manos de a poco iban cayendo y la fuerza con la que trataba de separarse de la pared iba cediendo, el ya no se encontraba en la habitación, el extraño forcejeo de Tamara con el cual ya estaba llegando a un punto que el que se dañaba el rostro le era indiferente, la palabra del agujero negro en la  pared roja al fondo del cuarto ya no era audible más que como un balbuceo sin sentido… la habitación estaba llena de luz, su escritorio estaba enfrente, su computadora estaba encendida, alguien le hablaba, al parecer era su madre, pero él no oía, no le importaba lo que ella podía decir, estaba en su cama, en la seguridad de su habitación todo había sido un mal sueño, lo sabía aquello no podía ser real, se puso de pie y caminó a su computadora, no recordaba la fecha y quería ver qué día era seguramente debía trabajar pero no importaba, había un video pausado en su pantalla, seguramente era una película de terror que estaba viendo la noche anterior por eso su mente había creado tan horrible visión, pero que película era, no podía recordar lo que había hecho antes de dormir, por lo que decide reproducirlo para recordar, al principio solo se ve oscuridad como una vieja película casera pero cuando escucha “ayúdame”, su vista se nubla solo para despejarse al ver la seductora sonrisa de perlas blancas delante de él, lo último que escuchó fue

-has elegido mal-

Posteriormente su mente solo se desconecta dejando un cuerpo sin alma y sin voluntad en la habitación llena de gritos… Tamara mientras tanto no sentía el ardor en su rostro, pero podía sentir como rasguñaba cada vez que trataba de liberarse del captor que no podía tocar, mientras comenzaba a sentir un millón de manos sobre su cuerpo que de a poco iban inmovilizándola presionando con tanta fuerza que sentía que pronto sería parte de la pared detrás de ella, ya no podía respirar la presión en su pecho era cada vez más fuerte, ya no podía luchar, la desesperación era tan grande que la única opción que le quedó fue perder el conocimiento por la falta de oxígeno más la presión contra la pared y todo su cuerpo… mientras tanto el único que quedaba consciente era Jose, quien no quería voltear, no quería ver no oír nada solo quería salir, lo único que podía hacer era tratar de arrancar las protecciones de la ventana para poder así salir de allí con todos sus amigos, aunque no era capaz de notar que sus esfuerzos no servían de nada, lo único que quería era sacar a sus amigos de ahí, no podía resignarse a simplemente morir, no podía irse sin pelear, cuando sintió una mano en su hombro y escuchó la voz de la  criatura en su oído, podía sentirlo podría oírlo sentir su respiración oler un aliento que a la vez no olía a nada. Podía escuchar su voz pero no podía entender nada, no quería voltear no quería mirar sólo quería salir, cuando recordó la daga y la cuerda con la que habían atado a la chica quien sería el sacrificio eso podía servir para dar una señal de auxilio para que alguien entrara, después de todo la casa de dos pisos estaba abandonada y cualquier señal de movimiento podía alertar a alguien de que aquí pasaba algo, pero, para ir por ellas tenía que voltear, y él estaba detrás… no quería mirar, podía sentir su respiración en el cuello… pero si iba a sacar a sus compañeros de ahí debía voltear, más cuál fue su sorpresa al dar la vuelta y no ver a nadie ahí… la luz aunque tenue permitia una visión bastante amplia por lo menos hasta la mitad de la habitación donde estaba la mesa. Pensó que él aún debía estar ocupado con Javier, por lo que se apresuró a la mesa para tomar la cuerda y la daga de plata, el miedo y el instinto eran más fuertes que el sentido común por lo que a pesar de notar que algo no estaba bien no se percató que la cuerda ya no sostenía a su prisionera, sin tomarle importancia corrió hasta la ventana para encender fuego a la cuerda y dejarla en llamas colgando desde la ventana del segundo piso, eso seguramente llamaría la atención, en el peor de los casos, algún vecino llamaría a los bomberos para apagar el fuego y podrían sacarlos de ahí, mientras trata de amarrar  la cuerda a unos de los barrotes, siente que alguien agarra sus pies con fuerza, al mirar más que nada por acto reflejo y logró ver a Francisco con una expresión completamente deformada y una sonrisa tan amplia que casi no caía en su rostro, quien solo decía, “esto no es real”, intentó soltarse ya que su amigo no le permitía moverse y en cualquier momento lo tiraría al suelo, mientras trataba de patearlo sientio como su mano fue agarrada aún con más fuerza por su amiga, Tamara quien estaba tan fuertemente pegada a la pared que se alcanzaba a escuchar el sonido de huesos triturados contra esta, además de su rostro ensangrentado con los rasguños auto infringidos,  ya casi no se podía mover cuando en el forcejeo siente un pequeño dedo en su boca que provoca que se detenga en el acto, casi por acto de magia, cuando sigue el delgado y blanco brazo que se posaba en sus labios encontró al final de él, a la pequeña y frágil niña, que antes estaba llorando sobre la mesa de piedra, ella tenía una tierna sonrisa en los dulces labios,

-sshhh…-

-que… quien eres tu-

-les dije que habían elegido mal-

El hombre que los estaba torturando se encontraba detrás de la pequeña, su sonrisa era la de siempre y tenía un brazo por sobre el hombro de la niña, pero más que sujetar, la estaba abrazando.

-que…, que, ¿quien eres tú?- repetía José sin entender cómo es que la pequeña se había soltado, mas sin embargo la única palabra que sale de la boca de esta niña es “Alex” lo que provoca que el hombre casi como una orden cubre al único sobreviviente son un manto negro….


A la mañana siguiente un vecino nota que la puerta de la casa abandonada se encontraba entre abierta por lo que llamó a la policía pensando que algunos delincuentes pudieron haber entrado a robar las cañerías de cobre como tantas veces lo habían intentado antes… mas en vez de encontrar a unos ladrones encontró a dos jóvenes de unos 20 años cada uno en la habitación cerca de la puerta, con las uñas destrozadas ya que al parecer habían estado rasguñando la puerta tratando de salir , los símbolos grabados en toda la habitación y en la mesa de piedra el cuerpo de una hermosa chica maniatado con el rostro destruido al parecer con sus propias manos y en el rincón de la habitación un el último chico rubio en posición fetal repitiendo la frase “esto no es real…”


2 comentarios:

  1. Este esta más intenso, está bastaaaaante largo (fui comiendome pedazos, mala mia) pero la trama da miedo O:
    ¿Y si un sacrificio sale mal? ¿Y si no sale como deberia?¿Y si el demonio conjurado no le gusta la idea de que unos crios lo traigan de su reino?
    Genial :D!

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  2. de echo en este caso el demonio que ellos querian nunca llego, el que aparecio venia con la niña que era el sacrifio xD!

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