miércoles, 6 de julio de 2011

Metro

El silencio en medio de la ciudad, con toda esa gente corriendo, gritando, discutiendo y pensando, es muy difícil de encontrar, pero si lo haces, no hay nada más relajante… o… al menos eso creía yo…
El año es 2011 en pleno mes de marzo, como es de esperar la locomoción colectiva aun mas llena con la ayuda de los escolares que se suman a la gente mal humarada que va todos los días a trabajar quejándose de esto y aquello, recuerdo que aquel día me dolía la cabeza, solo quería seguir durmiendo, pero mi amable despertador que no dejaba de sonar me recordaba una vez más que tengo que ir a trabajar, me levanto de mala gana para partir mi largo y tedioso día, lo que hice antes de salir de casa no lo recuerdo, solo el que Salí por alguna razón 10 minutos tarde, como todos los días el metro estaba lleno a más no poder y cada vez que se abren las puertas la gente empuja mas adentro mientras uno lucha a duras penas por mantenerse en pie, para variar la mayoría de los pasajeros van hablando de cosas sin sentido las cuales en mi oído sonaban como taladros, eso mas el traqueteo del tren, la falta de aire y de espacio para moverse, provocaba que el dolor de cabeza que en un principio fue leve comenzara a empeorar… -cállense- susurro para mí misma, mientras en cada estación miro el mapa para ver cuánto falta, casi suplicando que tres o cuatro estaciones desaparezcan para poder  bajar de esta cámara de tortura, de pronto volvemos a entrar al túnel, sé que mi bajada esta cerca y no puedo evitar sonreír aunque muy levemente –ya pronto saldré de aquí, ya pronto se callaran- mientras me distraía con mis propios pensamientos un movimiento muy brusco provoca que mas de alguno nos precipitemos al piso, por suerte una amable persona alcanzo a atraparme antes de caer, el tren se ah detenido, las luces parpadean,  el ser humano es listo, pero la masa es temerosa, la gente empieza a murmurar ya que la detención fue muy brusca, estamos en medio del túnel y extrañamente la oscuridad afuera es absoluta –espera un segundo, afuera esta exageradamente oscuro, donde están las luces del túnel, o la que debería entrar por donde nosotros entramos?- debo aceptarlo empiezo a sentir miedo, no sé porque pero una sensación de terror me recorre el cuerpo mientras el caballero aun me sostiene, el me mira con una expresión muy amable y me dice: -tranquila, ya vamos a avanzar-  asiento con la cabeza, pero sigo sintiéndome como una niña perdida en la oscuridad, y ahora que lo pienso, por la forma en la que me sostiene, la expresión con la que me mira y la dulce voz con la que trata de tranquilizarme, creo que no solo me siento así, si no que también me veo así, el alta voz se enciende, escucho que alguien habla, pero… que dice? Trato de prestar más atención agudizar un poco el oído pero los murmullos son cada vez mas fuetes no logro entender nada más que palabras sueltas y no se con certeza si son de la gente o del alta voz del metro, me estoy poniendo nerviosa y es como si de golpe pudiera escuchar cada sonido y sentir cada presencia a mi alrededor sin lograr entender o distinguir nada, mi cabeza va a explotar, me falta el aire y todo me da vuelvas, ¡oh no! Me voy a desmayar, no, no quiero, no puedo, si me desmayo quizá en donde despertare, no quiero, cuando comienza a venirse todo a negro una sacudida pone nuevamente en marcha el tren, pero ya es tarde, mis ojos se están cerrando y mi cuerpo cae en peso muerto en los brazos del desconocido… por fin silencio… solo puedo distinguir sombras a mi alrededor, sé que me hablan pero no escucho nada, no sé cuanto ah pasado desde ese día, ni se en donde estoy ahora, solo sé que puedo ver, sentir y oler… veo que se me acercan, siento que me hablan, huelo las flores cerca de mí, pero no puedo moverme, pero no puedo escuchar… por fin tengo el silencio que tanto desee… no se cuanto durara… pero me moriría por escuchar mi nombre y poder despertar...
De pronto en medio del silencio y de la oscuridad, una mano negra se acerca hacia mi rostro, puedo verla, puedo sentirla pero no puedo hacer nada para evitar que llegue a mí, tengo miedo, y esta mano viene en cámara lenta, como burlándose de que no la puedo detener… la mano se posa en mi hombro y me mueve suavemente, por fin puedo abrir los ojos, estoy en el tren, es la estación terminal, un guardia tiene su mano en mi hombro y me mira extraño, me pregunta si estoy bien… al parecer solo me quede dormida… me cambio de anden… las imágenes de la oscuridad y el silencio se van desvaneciendo… solo fue un sueño… aun así, jamás volveré a desear el silencio otra vez.

2 comentarios:

  1. Perturbador o:
    Puedes mejorar en la redacción, todo está muy junto, muy pegado, no olvides que los puntos y las comas marcan pausas (está bien, no todos los lectores las respetan, pero le da como un look bonito a la lectura)
    Me gusto, no he ido en un metro apretado pero si se lo que es estar apretado en transporte público, el desprecio a la gente si que sabe atacarme en esos momentos.
    Saludos!

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  2. es que esta no esta editada aun, de echo nisiquiera le eh dado una segunda lectura xD

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